viernes, octubre 09, 2009

Inquietud


"La sangre sobre la nieve es más roja” dije para calmar a Aurelio, cuando la vio derramada en alfombra y sábanas. Estaba alarmado. Traté de sonreír con lo que me quedaba de ánimo: llama la partera. Marcó el teléfono Doña Asunción Amada dará a luz.

Doña Asunción ordenaba: Agua, telas limpias. Salgan todos. Quiero acompañarlas, musitó Aurelio. Con un gestó le indiqué: No. Cálmese señora, las cosas no son tan graves. Sabiéndolo un recurso, callé. La pequeña estaba atrancada. No podría salir aunque Asunción trabajara. La sangre fluía. Me desvanecí. Más tarde me dijo la niña nació bien, pero tiene una trompa como de elefante, pueden hacerle cirugía facial. La miré asustada allí estaba la prueba flagrante de mi delito. Mi marido un cornudo, yo una coqueta. Me enamoré de Ganesha quien me poseyó en sueños. Aurelio me miraba con compasión. No pidió el divorcio. En adelante me torturaría.




1 comentario:

  1. Aunque no comparto esta historia, porque no he podido entenderla bien, me encanta la manera como escribes.

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¡Que rico verte!
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Penélope